A primera luz del día, cuando la ciudad aún duerme, los canales se transforman en un espejo dorado, y junto con el silencio, la neblina matinal y el canto de las aves crean un escenario de fuera de lo ordinario.
Esta actividad te ayudará a desconectar del mundo y conectar con la naturaleza viva de un lugar que ha resistido por siglos. Con la guía experta de nuestros anfitriones locales, remarás por rutas tranquilas y exclusivas, y si el clima lo permite, podrás visualizar los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl pintados con colores dorados!